Boletín

 

 

 

 

 

Como hijos de Dios estamos llamados a mejorar en todo, a mantener un constante crecimiento. Por ejemplo; crecer en nuestra relación con Él, con los demás, en el perfeccionamiento del uso de sus dones, etc. Ahora bien, con la prudencia que  caracteriza a Dios en cuanto a su relación con nosotros, no nos fuerza u obliga a buscar un crecimiento sostenido para nuestras vidas, pero si esta claro, que ése es su deseo para nosotros y por tal, nos invita permanentemente a hacerlo.

 

Comprendamos que el crecimiento es natural en todo lo que proviene de su mano. Si viene de Dios, entonces crecerá, se expandirá naturalmente. La pregunta es ¿Por qué algo no lo haría? Para responder, tendríamos que preguntar nuevamente, ¿Esto realmente viene de la mano de Dios? ¿Nació de Él, en su corazón?(Juan 3:1-20). Si la respuesta es sí, entonces preguntémonos ¿Qué lo limita? Las conclusiones dan para un estudio completo, pero por ahora, solo quedémonos con la idea inicial, “Usted y Yo, estamos llamados a Crecer, a desarrollarnos en todo, siguiendo el ejemplo maravilloso de nuestro Señor Jesucristo” (Lucas 2:52; 2Pedro 3:18; Efesios 4:17)

 

A pesar de este potente llamado, no deja de ser curioso que hayan quienes se conformen con vivir una vida espiritual tibia, sin cambio alguno, sin sobresaltos aparentes. Resuenan por montones frases tales como: “Así nací, así me moriré,  yo soy así, y así me deben amar o soportar”, meras justificaciones que sirven malamente para ocultar una verdadera flojera espiritual, egoísmo puro o una relación lánguida con Dios. Le aseguro que nadie puede esperar vivir sin sobre saltos o en paz, sin hacer lo necesario para ello.

 

Para el creyente verdadero, el estado inerte no puede reflejar su condición o sed espiritual. Todo aquel que se identifique como un hijo de Dios esta llamado a crecer y debe esforzarse por ello y aunque Dios no lo obligue, esta en su ADN espiritual mejorar. Crecer constantemente, sometiendo cada área de nuestra vida al señorío de Jesucristo, es una permanente meta a alcanzar.

 

Ahora bien, debemos ser consientes que lograr cambios implica esfuerzo, requiere sacrificio, pero sin duda, vale la pena. Al final, todos notan los resultados y reconocen que  somos, junto a aquellos que tanto amamos, como los mayores beneficiados, siendo bendecido todo nuestro entorno.

 

Créame que Dios se alegra con cada mejora que su presencia concreta en nosotros. Además, lo mejor es que, Él mismo provee de todo lo necesario para concretar tan gran anhelo. Con todo esto entonces me pregunto ¿Qué si es tan beneficioso mejorar, crecer? entonces ¿por qué no hacerlo?.

 

Le invito a responder a este desafío tomándolo como un hermoso deber santo. ¡Movámonos hacia delante! , ¡Crezcamos para la gloria de Dios!. ¡Mejorar, es un llamado al que sin duda podemos responder!

 

Permítame agregar, que como iglesia hemos asumido este desafío de Crecer, de mejorar guiados por el Santo Espíritu de Dios. Por tal; hemos querido dejar impreso tal anhelo como una verdadera declaración en esta edición del “Boletín informativo Maranatha”. Además, con gran felicidad le cuento que se han incorporando nuevos hermanos a esta tarea. Gracias a su disposición, sus dones y talentos, ellos nos ayudaran a proyectarnos aun más en este crecimiento sostenido al que Dios nos llama. Esperamos que pronto se sume usted. Estamos gozosos de poder avanzar todos juntos de la mano de Dios.

 

Con cariño

Pr. Steven

 

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