Boletín

 

 

 

 

 

3.- LA DISTRIBUCIÓN DE LOS DONES. ¿para quiénes son?

¿A quiénes son entregados los dones?  Si vemos una amplia diversidad de dones, también debería haber una amplia distribución.  Sí, los dones no son un privilegio de unos pocos.

En todo el Nuevo Testamento vemos que cada cristiano tiene al menos un don espiritual o capacidad para el servicio, por más dormido e inutilizado que tenga tal don.  Tenemos dos evidencias que respaldan esta afirmación.

 

1.) Primeramente, las afirmaciones directas, los cuatro capítulos donde están enumerados los dones espirituales, contienen tal sentido: “Digo… a cada cual que está entre vosotrosque piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” ... Entonces si tenemos diferentes dones, usémoslos. (Ro.12:3-6, RV60)

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”

 (l Co.12:1l).  

    “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios

(1 P.4:10, RV60).

Las palabras destacadas, en cada verso original, se traducen todos, cada uno o cada quien.  Ciertamente es notable observar que los dones, más aún que ser distribuidos ampliamente, son universales.

 

2.)  En segundo lugar, la metáfora del cuerpo.  La iglesia se asemeja al cuerpo humano, en que ambos son sistemas coordinados que consisten de muchos miembros, cada cual con una función distintiva.   Es significativo que en los tres pasajes donde Pablo se refiere a los dones espirituales (Ro.12:5, 1ª Co.12:13,14 y Ef.4:4) desarrolla la metáfora del cuerpo.  Pareciera que, a su forma de ver, que no se pueden separar los dones del cuerpo de Cristo.   Y en dos de las tres exposiciones, está muy claro cuál es el vínculo entre ellos.   Por un lado, su argumento es que, al igual que en el cuerpo humano, en el cuerpo de Cristo cada órgano o miembro tiene alguna función; y cada uno tiene una función diferente.

Así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, también nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros.   Entonces, siendo que tenemos diferentes dones según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos (Ro.12:4-6BLA).

Es fundamental a la doctrina neotestamentaria de la iglesia, este hecho de que cada cristiano tiene un don (y por tanto una responsabilidad).   A nadie se le deja de lado.   También debiera ser transformada la vida de los cristianos y de las iglesias.   Pues la imagen tradicional de la iglesia local es la de un pastor recargado de trabajo, ayudado quizás por un pequeño núcleo de obreros dedicados, donde la mayoría de los miembros contribuye poco o nada a la vida y obra de la iglesia. 

 

 

 

 

La Iglesia no es como un bus, en que cada pasajero se acomoda en su asiento, más bien, se asemeja más a la figura del equipo de futbol, en donde existe un Director Técnico y a cada jugador, se le designa un puesto, y todos trabajan como equipo.

 

La falsa imagen de la iglesia, es una de las principales razones del crecimiento del "movimiento carismático", que es una protesta contra el clericalismo (pastores y ministros, profesionales); hay una súplica: para que se libere al laicado (los miembros comunes de la iglesia) para que ocupen las posiciones de liderazgo responsable para las cuales Dios los ha dotado.  En Las Escrituras, se dirige a cada iglesia local con las mismas palabras que usó Pablo con los Corintios:  "Sois el cuerpo de Cristo".   Esta es la diferencia de La Biblia y las apariencias. Las apariencias nos indican que la congregación carece de dones.

 

La Biblia dice: y afirma que: “vosotros sois el cuerpo de Cristo".   Tal conflicto entre La Palabra de Dios y la evaluación del hombre puede precipitar una crisis de fe.

Nuestro deber es orar, para que Dios levante obreros; debemos estar constantemente a la expectativa, de dones que pudieran estar conscientes o inconscientemente sepultados o descuidados; alentar a las personas para que ejerciten los dones que Dios les ha dado (1ª Ti.4:14; 2ª Ti. l:6); y asegurar que tengan la oportunidad de hacerlo.   Por supuesto que hay lugar para los voluntarios que ofrezcan sus servicios; pero es más saludable y más bíblico que quienes dirigen la iglesia estén alerta a las formas en que Dios equipa y llama a su pueblo a servir. La Iglesia no es una empresa, para aplicar los estudios de Administración; la iglesia es una "comunidad”, y cada miembro de la comunidad tiene un don y, en algunos casos, más de uno.

(Adaptación: Pr. RRL)

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